Otra vez. Al gobierno nacional no le
bastó con cerrar la señal abierta de
RCTV Internacional el pasado 27 de mayo
de 2007. Ahora, el sábado 23 de enero de
este año, cuando los venezolanos
celebramos los 52 años de vida
democrática del país, el Gobierno
Nacional, a través de CONATEL, ordenó a
las empresas de cable sacar de su
programación la señal de este canal de
televisión por suscripción.
Con este segundo cierre de RCTV
Internacional, que afecta también a los
canales Ritmo Son, Momentum, América TV,
American Network y TV Chile; y
que ocurre luego del cese de
transmisiones de 32 emisoras de radio y
2 televisoras regionales en agosto de
2009; el Gobierno Nacional viola
flagrantemente la Constitución de
nuestra República, que consagra en sus
artículos 57 y 58 el derecho que tenemos
todos los venezolanos a la Libertad de
Expresión, como también el derecho a
estar informado de forma veraz y
oportuna.
Este nuevo cierre de la señal de RCTV
Internacional, bajo el argumento de no
haber acatado y de no someterse al yugo
de las leyes, normas y providencias del
Gobierno Nacional, muchas de ellas
sobrevenidas, con el fin precisamente de
restringir y controlar el derecho a la
libertad de expresión; obedece a una
penalización del gobierno nacional
contra la línea editorial de este medio
de comunicación, que no se ha
arrodillado a pesar de la presión sobre
sus directivos, empleados y anunciantes.
El pasado 22 de diciembre de 2009 el
Gobierno Nacional aprobó una normativa
bajo la denominación de “Norma Técnica
sobre los Servicios de Producción
Nacional Audiovisual”, en la que
establece diferencias entre los canales
por suscripción internacionales y
nacionales, discriminando entre ambos
tipos de servicio televisivo, lo cual
representa otra violación a la
Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela: “Artículo 21.1. No se
permitirán discriminaciones fundadas en
la raza, el sexo, el credo, la condición
social o aquellas que, en general,
tengan por objeto o por resultado anular
o menoscabar el reconocimiento, goce o
ejercicio en condiciones de igualdad, de
los derechos y libertades de toda
persona”. Una de estas grandes
diferencias tiene que ver con los cortes
comerciales, a través de los cuales los
canales de televisión privados e
independientes pueden subsistir.
De acuerdo con esta norma sobrevenida
los canales de suscripción nacionales
sólo pueden tener un corte comercial por
programa, cuando antes tanto los canales
nacionales e internacionales por
suscripción podían tener cinco cortes.
Además les obliga a someterse a las
normas que cumplen las televisoras de
señal abierta, entre ellas transmitir
las cadenas presidenciales e incluir en
su programación la propaganda
gubernamental a través de los espacios
institucionales.
Cuando este 21 de enero CONATEL calificó
a RCTV Internacional como un canal
nacional por suscripción, el Ejecutivo
Nacional buscaba, al igual que en el
primer cierre, que este medio de
comunicación cerrara definitivamente sus
emisiones. En la primera oportunidad, el
canal cumplió con su compromiso laboral
con sus trabajadores y su labor de
comunicador social dentro y fuera de
nuestro país, desarrollándose como un
canal de suscripción, ante la
imposibilidad de continuar transmitiendo
como el canal de señal abierta que el
gobierno impidió que siguiera siendo. En
esta segunda ocasión, siendo un canal de
suscripción con un corte comercial por
programa, no podría sobrevivir
financieramente ni asumir los costos de
producción, servicios y de salarios de
sus más de 1.300 empleados.
Con este segundo cierre del Canal RCTV
Internacional, el gobierno nacional
busca eliminar a los medios de
comunicación social que se niegan a
doblegarse a sus presiones,
impidiéndoles que adviertan ante la
opinión pública lo que verdaderamente
está ocurriendo en el país, como es el
hecho de las crecientes demandas
sociales de nuestra población.
Aunque el Gobierno Nacional ha logrado
que algunos medios de comunicación
social cedan a sus presiones,
autocensurándose, filtrando y eliminando
de su programación informativa las
denuncias sobre los diferentes problemas
que sufren los venezolanos, así como las
exigencias del pueblo por mejores
condiciones de vida, más aún en un año
en el que el electorado deberá decidir
sus opciones políticas sobre la base del
conocimiento de los resultados de la
gestión pública de sus autoridades;
debemos reconocer a otros medios de
comunicación, como RCTV Internacional,
que se han mantenido firmes denunciando
los problemas de seguridad ciudadana y
las demandas por los servicios de luz y
agua de la población, así como el clamor
por el respeto a derechos humanos
fundamentales como el derecho a la vida,
a la salud, al trabajo, a un salario
justo, a las contrataciones colectivas,
a la sindicalización, a la protesta,
entre otras exigencias.
Creemos firmemente que todo gobierno
democrático, en vez de perseguir y
sancionar a periodistas y medios; debe
promover la pluralidad de voces y
fomentar la discusión pública para que
el pueblo pueda formar sus propias
opiniones, escoger sobre la base de sus
preferencias y, sobretodo, fortalecer la
tolerancia como principio de la
convivencia. Esto implica que el
Gobierno Nacional, como todos los demás
Poderes de la República, debería
fortalecer los medios existentes y
contribuir a que surjan o aparezcan
otros, para que haya cada día más
espacios de participación ciudadana y
más ventanas abiertas a las que podamos
acudir todos los venezolanos a expresar
lo que sentimos y vivimos en este país,
sin importar la ideología, el partido
político, la religión que se profesa, la
raza o condición social.
Si en Venezuela contáramos con Poderes
del Estado realmente independientes, el
cierre de RCTV Internacional no habría
ocurrido. Es hora de tener una verdadera
democracia, que exige además de poderes
respetuosos de los mecanismos
democráticos, medios de comunicación
libres e independientes, porque su fin
es permitir el ejercicio del control de
la gestión pública en nombre de los
ciudadanos.